La finca agroecológica familiar como
               modelo productivo para Puerto Rico

Por Nelson Alvarez Febles

Serie agricultura ecológica y soberanía alimentaria en Puerto Rico/Parte 7
Publicado en la revista digital 80grados.net


La evidencia demuestra que las fincas ecológicas, diversificadas e integradas, son netamente más productivas que los monocultivos a gran escala. En otras ocasiones hemos señalado los trabajos del británico Jules Pretty,[1] a continuación citamos de un informe del Relator Especial sobre el Derecho a la Alimentación de la Organización de las Naciones Unidas:

“Si queremos alimentar a 9 billones de personas en el 2050, necesitamos urgentemente adoptar las tecnologías agrícolas más eficientes disponibles…Las técnicas y beneficios de la agroecología ya están bien establecidas, ahora toca empujar a los gobiernos para que cambien sus políticas y apoyen la transformación de la producción alimentaria.”[2]

Las fincas ecológicas familiares, especialmente en zonas tropicales y sub-tropicales, generan una gran variedad de productos, servicios e ingresos para las familias agrícolas. También reducen el gasto en insumos externos y mano de obra, al promover los ciclos internos y sinergias en el sistema agroecológico, potenciando el manejo del  agua, materia orgánica, energía y biodiversidad.

Existen varios conceptos para describir el tipo de emprendimiento agrícola que proponemos. Primero, son fincas diversificadas, lo que quiere decir que se trabaja sobre varios tipos de aspectos productivos, como hortalizas, frutales y animales. Segundo, son fincas integradas, donde los distintos aspectos productivos se complementan: por ejemplo, el excedente de vegetales y pastos se usa para alimentar a las gallinas, que a su vez producen huevos para el mercado y estiércol orgánico de buena calidad, para sembrar hortalizas. En tercer lugar son empresas  pequeñas, usualmente constituida alrededor de un grupo familiar o de afinidad, con la ventaja de que por lo general hay un proyecto bien definido, con continuidad, y son los miembros de ese núcleo los que aportan la mano de obra cualitativamente importante, independientemente de que se contrate personal para completar las necesidades laborales.

Una de las caracterizaciones del modelo que estamos describiendo es la Agricultura Sustentable de Bajos Insumos Externos[3]  (LEISA según sigla en inglés), y está en la base tanto de sistemas campesinos tradicionales como en fincas agroecológicas[4] contemporáneas. Sus principales características son:

  • ·         Condiciones favorables para el crecimiento de las plantas, principalmente a través del manejo de  la materia orgánica y la vida del suelo.
  • ·         Optimizar el equilibrio y disponibilidad de nutrientes, a través  del manejo de nutrientes en los ciclos internos y externos al sistema agrícola.
  • ·         Minimizar las pérdidas en el sistema ocasionadas por el sol, el viento y el agua, mediante el manejo del microclima, el agua y la erosión.
  • ·         Minimizar las pérdidas en cultivos y animales provocadas por plagas y enfermedades mediante técnicas preventivas y tratamientos apropiados.
  • ·         Explotar la complementariedad y sinergia en la utilización de la biodiversidad agrícola, a través de sistemas agrícolas integrados con un alto grado de diversidad funcional.


En Puerto Rico tradicionalmente las fincas familiares han sido diversificas e integradas. Además de los productos y servicios que benefician directamente a los miembros del núcleo productivo, dependiendo del área, características de la finca, capital y mano de obra disponible, mercados, la finca pequeña y mediana acostumbra incluir uno o más componentes  para generar ingresos en dinero (los llamados cash crops). Algunos de los más comunes son café, plátano, frutales, animales y sus derivados (pollos, huevos, cerdos, leche), plantas ornamentales, madera, recao (culantro) y otras especias. En la actualidad esas entradas en la finca ecológica familiar se complementan con agroecoturismo, talleres educativos y venta de productos con valor añadido en la finca, como mermeladas, dulces  y artesanías. También se ofrecen  servicios a otros agricultores y consultorías sobre temas relacionados a la agricultura ecológica (ver más adelante).

Fincas ecológicas para producir alimentos en Puerto Rico

El modelo de fincas familiares agroecológicas debería ser la base de una estrategia para lograr el aumento neto y de calidad en la producción de alimentos para el mercado interno de Puerto Rico. Puede producir una gran diversidad de alimentos de calidad en cantidades competitivas, mientras permitiría hacer agricultura conservando la base de recursos naturales (agua, suelo, biodiversidad).  En algunos casos la agricultura ecológica ayudaría a restaurar áreas degradadas, como en laderas de montañas erosionadas. Este tipo de agricultura puede tener impactos positivos para resolver muchos de los problemas ecológicos, económicos y sociales en el Puerto Rico actual.

En otras ocasiones hemos argumentado que a través de la agricultura ecológica se podría producir la mitad de los alimentos para la población de Puerto Rico, utilizando medio millón de las 2,300,000 cuerdas de área de que dispone el archipiélago puertorriqueño. Sostenemos que, en promedio, cada cuerda de terreno podría producir los alimentos para cuatro personas (o la mitad para ocho), en base a una dieta que incluya frutas y verduras, viandas, uso moderado de alimentos de origen animal, y cereales como arroz y maíz.
En nuestra opinión el tamaño promedio de las fincas ecológicas de agricultura familiar, viables como unidades productivas, puede ser de 25 cuerdas. Este número parte tanto de la experiencia histórica (ver la tabla abajo) como la personal en el manejo de fincas integradas y diversificadas, y  se ofrece aquí como propuesta de trabajo en progreso. Existen fincas orgánicas comercialmente exitosas de producción intensiva de vegetales de dos cuerdas, mientras que en producción de café o leche probablemente las fincas más grandes tengan mayor viabilidad.

Área en producción agrícola y tamaño de fincas en Puerto Rico de 1935 a 2007
AÑO
CUERDAS AGRÍCOLAS
NÚMERO DE FINCAS
PROMEDIO CUERDAS/FINCAS
% ÁREA TOTAL DE
PUERTO RICO
1935
1,913,047
52,790
36.2
84
1998
865,478
19,951
43.4
38
2002
690,687
17,659
39.1
30
2007
557,530
15,745
35.4
24
Datos del Depto. Agricultura PR 2008, The Census of Agriculture USDA 2007, otros.

Sorprende al ver los datos anteriores el enorme cambio que sufrió Puerto Rico en los usos de terrenos, de un 84% agrícola 1935 a 24% en 2007, y ha seguido bajando. Además, usos agrícolas en el 2007 no quiere necesariamente decir producción de alimentos, pues incluye ornamentales, crianza de caballos, producción de semillas transgénicas, entre otros rubros. En lo que se constata cierta estabilidad a través de los años es en el tamaño promedio de cerca de 40 cuerdas para las fincas. Los promedios incluidos incluyen todo tipo de fincas, como las ganaderas, que usualmente son de mayor tamaño que las de vegetales.

Aunque a través de la intensificación agroecológica y el desarrollo futuro de nuevas estrategias productivas sustentables se podría en el futuro aumentar el rendimiento agroecosistémico,[5] no es necesario pensar (por lo menos en las condiciones geopolíticas actuales) en producir todos los alimentos que el país necesita. [6]  En un país de economía abierta se continuaría el intercambio de alimentos. Mediante la importación podrían adquirirse aquellos componentes que son ya parte de la dieta puertorriqueña y no es viable y/o rentable su producción en nuestro clima sub-tropical: aceitunas, algunos aceites, cereales como trigo y cebada, frutas exóticas, entre otros. La exportación sería el vehículo para vender productos de alto valor en el mercado internacional, como el café gourmet y frutas tropicales orgánicas frescas y procesadas.

Las fincas ecológicas tienen potencialmente mayor rentabilidad sistémica

Para evaluar la producción y productividad de las fincas ecológicas familiares es necesario pensar la agricultura desde otro paradigma, distinto al de la agricultura industrial donde lo único que se computa como ganancia es el ingreso en dinero por la venta de uno o dos componentes agrícola. Por ejemplo, mientras en la agricultura tradicional el arroz es parte de un sistema que incluye otros cultivos asociados (en Puerto Rico se sembraba con maíz, habichuelas, ajonjolí, etc.) y sub-productos (materia orgánica) que forman parte del sustento de la familia agrícola, en la agricultura industrial lo único que se valora es el grano, y todo lo demás se destruye.

En el núcleo productivo ecológico se valora la gran diversidad de aportes que se consiguen tanto de las siembras como de los otros componentes de la finca: charcas y quebradas, bosques y setos, plantas medicinales, animales domésticos y silvestres. Además de estas cosechas, la finca ecológica familiar recibe otros beneficios tanto en lo económico como en la reducción de gastos y aumento del bienestar de sus miembros.

Ejemplos de aumentos directos de rentabilidad en las fincas ecológicas familiares:

·         Producción y recolección para autosustento familiar: la finca provee cantidad y calidad de alimentos y otros productos, como  vegetales, frutas, madera, medicinales, huevos, leche, carne, pescado.
·         El trueque de productos e intercambio mano de obra es una característica tradicional de la agricultura familiar, y en Puerto Rico fue un componente importante en lo económico y en lo social.
·         Debido a las característica inherentes a la agriculturae ecológica familiar, la disminución de insumos externos es un ahorro importante en las gastos de explotación, al eliminar o reducir el gasto en abonos químicos, plaguicidas, semillas híbridas, mecanización pesada
·         Los y las agricultores ecológicos pueden complementar sus ingresos con la venta de insumos y servicios a otros agricultores, tales como: compost, estiércol, semillas, plantines, arado con bueyes, uso de maquinaria pequeña, asesorías, certificación.
·         A través del mundo los agricultores ecológicos familiares complementan sus ingresos con ecoturismo, talleres y otras actividades educativos.
·         Al vivir en la finca los agricultores pueden añadir valor en la finca elaborando productos derivados de su producción agrícola: mermeladas, aceites y cremas en base a plantas medicinales, especias secas, artesanías.

Aportes indirectos que deberían ser compensados por el conjunto de la sociedad

Adicionalmente, cuando se evalúa lo que las fincas ecológicas aportan al conjunto de la sociedad en la cual se insertan, surgen otras contribuciones que deberían ser contempladas y eventualmente compensadas.

·         Conservación y mejora de los suelos: El manejo ecológico de los suelos reduce la erosión, aumenta la materia orgánica y por lo tanto la vida y la fertilidad edáfica,  evita la destrucción de ecosistemas sensibles y la sedimentación en cuerpos de agua y costas.
·         Protección frente al cambio climático: A través de la vida en el suelo, las coberturas en los cultivos y la integración de la biodiversidad se secuestra carbono, mientas la reducción en el uso de combustibles fósiles –tanto en la producción como en el transporte de mercancías- reduce las emisiones a la atmosfera de gases que provocan el efecto invernadero.[7]
·         Uso intensivo de la biodiversidad: Los policultivos ofrecen estabilidad ecosistémica, aumentan la productividad, fomentan el uso de variedades nativas de cultivos, plantas y árboles, aumentan la polinización y apoyan el control de plagas orgánico; a través de una mayor diversificación se logra estabilidad productiva agroecosistémica.
·         Manejo ecológico del agua: Protección de las fuentes y de los cuerpos de agua, recarga de los acuíferos, mejora de la calidad.
·         Reducción de la contaminación ambiental: Se reduce la contaminación del suelo, del agua y del aire, así como de viviendas y estructuras de trabajo.
·         Mejor alimentación y salud: Hay estudios que demuestran que los alimentos de producción orgánica contienen mayor calidad y diversidad de nutrientes.[8] La evidencia sobre el impacto negativo a la salud del uso de plaguicidas es abrumadora.[9]
·         Rescate de la cultura del agro: El rápido proceso que se dio en Puerto Rico de abandono del campo, acompañado por estrategias para denigrar a los campesinos ignorantes y el trabajo agrícola como algo atrasado, es una de las grandes dificultades para conseguir que la gente joven quiera asumir la agricultura como una opción laboral y comercial viable y digna. La práctica de la agricultura ecológica ayuda a promover en la sociedad valores ecológicos, a restaurar la cultura rural como algo positivo y a la recuperación generación de conocimientos agroecológicos.[10]
·         Revitalización de zonas rurales: En Puerto Rico es necesario recuperar las zonas rurales para la producción agrícola y la creación de empleos directos e indirectos; así como para recuperar, por un lado, la capacidad de producir alimentos, y, por otro, dar nueva vida a los pueblos del interior de la Isla.

Existen varias maneras en que el agricultor ecológico puede ser compensado a través del estado/gobierno por los aportes a favor de la ecología y la sociedad,[11] mediante reducciones en los impuestos,  incentivos por la creación de empleos y empresas rurales, o créditos y subsidios por menos contaminación e impacto perjudicial sobre el medio natural. En algunos lugares se experimenta con cobrarle un impuesto o tasa al que contamina con agroquímicos, destruye biodiversidad o erosiona los suelos, de acuerdo al daño ambiental que hace, lo cual aumenta los costos de producción para la agricultura convencional, y por lo tanto hace más competitiva a la agricultura ecológica.[12]

Esto último es una manera de hacer responsable a la agricultura contemporánea de una gran cantidad de costos ecológicos, sociales, económicos y  sanitarios  -las llamadas externalidades- que son asumidos por el conjunto de la sociedad y abaratan artificialmente la producción industrial de alimentos.[13] En algún momento habrá que aceptar la baja productividad neta y los altos costes externos que sustentan a los modelos actuales de producción agrícola y de alimentos industrial, bajo el control de un reducido número de corporaciones transnacionales, concentradas en unos pocos cultivos y razas de animales, dependientes de tecnologías que depredan los recursos no renovables, contaminan la naturaleza, impactan negativamente sobre la salud de la gente y destruyen la diversidad natural y humana. Una vez se introducen todas las variables en la ecuación, la agricultura ecológica familiar resulta verdaderamente rentable.



[1] Este artículo es parte de una serie que se publica en la revista digital 80grados.net. En ocasiones la información, argumentos y bibliografía se complementan y preferimos no repetirla. Una rápida búsqueda en internet bajo ‘Jules Pretty + sustainable agriculture’ lleva a una gran cantidad de información sobre productividad de sistemas agrícolas sustentables.

[2] Por Olivier De Schutter, “Report to the Human Rights Council, UN,” diciembre de 2010:
www2.ohchr.org/english/issues/food/docs/A-HRC-16-49.pdf 

[3] Ver traducción en español del libro Farming for the Future: C. Reinjntes, B. Haverkort, A. Waters-Bayer. (1995) Cultivando para el futuro: introducción a la agricultura sustentable de bajos insumos externos. Editorial Nordan, Montevideo. Recomendamos “LEISA revista de agroecología” para conseguir excelente información sobre la evolución a nivel de campo de estas tecnologías agrícolas: www.leisa-al.org .
[4] La agroecología se define como “…como una disciplina que provee los principios ecológicos básicos sobre cómo estudiar, diseñar y manejar agroecosistemas que son productivos y a su vez conservadores de los recursos naturales y que además, son culturalmente sensibles y socialmente y económicamente viables.” Ver la amplia bibliografía del profesor Miguel Altieri (profesor chileno de la Universidad de Berkley), especialmente su libro Bases científicas de la agroecología. Para el desarrollo de la agroecología ver: SOCLA, Sociedad Científica Latinoamericana de Agroecología: http://agroeco.org/socla/
[5] Ver, de Jules Pretty, “The sustainable intensification of agriculture (2010)”, http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1477-8947.1997.tb00699.x/abstract.
[6] No somos muy partidarios de la intensificación de la producción a través de tecnologías hidropónicas, pues con frecuencia representan intervenciones radicales sobre la corteza terrestre, la importación de materiales para la construcción de los invernaderos y el uso de productos químicos de síntesis para abonar. Sin embargo, hemos visto proyectos hidropónicos con buena calidad de producción de vegetales, y es muy posible que la hidroponía de características más ecológicas sea algo que se vaya desarrollando en el futuro.
[7] Ver “Alimentos y cambio climático: el eslabón olvidado,” GRAIN, 2011. http://www.grain.org/fr/article/entries/4364-alimentos-y-cambio-climatico-el-eslabon-olvidado
[8] Para ver alguna de la literatura disponible en inglés: http://www.ota.com/organic/benefits/nutrition.html
[9] Hay cientos de artículos científicos sobre el tema, Pesticide Action Network of North America (http://www.panna.org/) tiene una base de datos en formato accesible al público: http://www.pesticideinfo.org/
[10] Sobre la recuperación en el imaginario social puertorriqueño de la cultura del agro, ver la tesina de maestría de Mayra Nieves “Estrategias de gestión cultural para la promoción de la agricultura ecológica en Puerto Rico” Universidad de Puerto Rico, Río Piedras, 2011.
[11] Hacia el final de nuestro artículo “La soberanía alimentaria: historia y desafíos” se incluyen propuestas para una política impositiva que favorezca la agricultura ecológica y desincentive la agricultura industrial. Ver: http://www.80grados.net/2011/09/la-soberania-alimentaria-historia-y-desafios/
[12] Los países nórdicos y varios estados de Estados Unidos han establecido impuestos para limitar el uso de abonos químicos y pesticidas en la agricultura. Hay bastante información disponible, por ejemplo: http://www.newrules.org/environment/rules/fertilizer-pesticide-bans-or-taxes

La agricultura ecológica puede producir alimentos 

para Puerto Rico[1]

Por Nelson Alvarez Febles

Serie agricultura ecológica y soberanía alimentaria en Puerto Rico | Parte 5
Publicado en revista digital 80grados.net

Existen prácticas agrícolas alternativas que son formas viables y económicamente compatibles para lograr rendimientos satisfactorios, conservar los suelos, proteger el agua, reducir el uso de fertilizantes y plaguicidas químicos y reducir los costos de producción.
                                                                       National Research Council (1989)

En Puerto Rico se importan entre el 75 y el 90 por ciento (según los datos que se manejen) de los alimentos consumidos. Con frecuencia los alimentos que nos llegan son de segunda o tercera calidad, como resulta claro para cualquiera que haya vivido en Estados Unidos u otros países. Se importan alimentos tradicionales de nuestra dieta que hasta hace pocas décadas se cultivaban extensamente en la Isla, como yautías, yuca, ñames, habichuelas y maíz. En otros casos, como pasó con la producción de pollos y huevos, a través de estrategias de mercadeo de dudosa legalidad como el dumping o el acoso reglamentario, se han destruido industrias locales para sustituirlas por importaciones de producción masiva industrializada e incierto frescor.
La falta de producción local de alimentos de calidad tiene impactos negativos sobre los hábitos alimenticios de los puertorriqueños, y por lo tanto en la salud de la población. Para satisfacer la demanda, se importan alimentos que recorren miles de millas desde sus puntos de origen, lo que añade a problemas ecológicos como el cambio climático. Si a lo anterior añadimos la vulnerabilidad de las importaciones ante eventos catastróficos como un huracán, un tsunami o una guerra, podemos comenzar a entender la urgencia para trabajar hacia un aumento del autoabastecimiento alimentario.[2] Corregir la enorme dependencia sobre las importaciones para alimentarnos debería ser una prioridad de política pública. Es posible hacerlo a través de la agricultura ecológica, de forma respetuosa hacia los recursos naturales, generando actividad económica interna y en sintonía con nuestros patrones culturales.

La agricultura y la producción de alimentos hacia el 1950

Se hace difícil imaginar, ante el tipo de urbanismo y uso de suelos actual, que el archipiélago de Puerto Rico tuvo un desarrollo agrícola sofisticado y productivo. Para el año 1938-39 se producía localmente un 65% de los alimentos que consumía una población de cerca de dos millones de habitantes[3]. Además de la extensa variedad de alimentos producidos localmente, Puerto Rico exportaba azúcar, café, algodón y tabaco. Esto nos indica que probablemente las mejores tierras estaban dedicadas a cultivos de exportación, y por lo tanto gran parte de nuestros alimentos provenían de una agricultura realizada en las laderas de colinas y montañas. 
Nuestros estudios nos llevan a concluir que, en términos generales, en el pasado nuestros campesinos, los jíbaros y los pequeños y medianos agricultores, utilizaban tecnologías apropiadas que protegían los suelos de la erosión, hacían un uso sustentable del agua y promovían una diversidad de cultivos que intensificaba la producción en terrenos inclinados que hoy se tienden a considerar marginales para la agricultura. 
Incluimos una foto de un paisaje agrícola hacia los años 50, donde se observan componentes productivos diversos: bosques, probablemente de café, siembras y ranchos de tabaco, cultivo de plátanos y guineos, pastos, etc. El observador cuidadoso descubre en estas fotos técnicas que hoy se consideran de conservación de suelos y de manejo sustentable (zanjas al contorno, siembras de cobertura vegetal en las áreas más suceptibles a la erosión y biodiversidad productiva). La pérdida de masa boscosa primaria en la Isla fue dramática para esa época, quedando poco más del 5% a mitad del siglo pasado. Sin embargo, no quiere decir que los suelos quedaban descubiertos, privados de protección vegetal, pues el tipo de agricultura que se practicaba incluía rotaciones de cultivos, agroforestería, pastos para ganado y siembras en las escorrentías. También se protegían los nacimientos de las fuentes de agua y los bordes de las quebradas y ríos. [4]



Esa tecnología agrícola, de origen taino con innovaciones de origen árabes, canarias, españolas y africanas, fueron rápidamente descartadas y sustituidas, especialmente a partir de los años cincuenta del siglo pasado, por técnicas típicas de una agricultura industrializada de altos insumos externos (fertilizantes de síntesis química, plaguicidas, semillas híbridas, riego extensivo y maquinaria pesada) más apropiadas a climas templados y terrenos llanos.

Un ejemplo dramático fue la destrucción masiva a partir de los años setenta de los bosques de cafetales tradicionales, para sembrar café al sol utilizando maquinaria pesada que destruía la cubierta vegetal y el mantillo del suelo para depositarlo en escorrentías y quebradas, el abandono  de las zanjas y el uso intensivo de  abonos inorgánicos, plaguicidas y herbicidas. En pocas décadas se ha visto cómo la ganancia a corto plazo en producción de granos de café llevó a niveles importantes de erosión, contaminación y pérdida de productividad, hasta el punto que las autoridades tuvieron que volver a incentivar la siembra del café con sombra en policultivos.

Abandono de la agricultura y producción de alimentos

El abandono de la agricultura como actividad económica importante fue rápido y dramático. Como ejemplo, en 1950 la producción agrícola en Puerto Rico  representó el 25.6% del producto  interno total y empleó 36.2% de la fuerza laboral. Cuarenta años después, para el 1990 las cifras correspondientes fueron 1.7% y 3.7%.

LA AGRICULTURA EN LA ECONOMÍA DE PUERTO RICO (porcientos)

1950
1990
2008
Del ingreso interno total
25.6
1.7
0.5
Del empleo total
36.2
3.7
1.2
Fuente: Informe Económico, Junta de Planificación, ELA, 1990; Compendio de Datos, BGF/PR, 2008

Si analizamos la tabla que sigue vemos cómo esa merma de actividad agrícola se traduce dramáticamente en cambios en el uso de terrenos:

ÁREA EN PRODUCCIÓN AGRÍCOLA Y NÚMERO DE FINCAS
AÑO
CUERDAS[5]
AGRÍCOLAS
NÚMERO DE FINCAS
PROMEDIO CUERDAS/FINCAS
%  ÁREA DE PUERTO RICO
1935
1,913,047
52,790
36.2
87
1998
865,478
19,951
43.4
39
2002
690,687
17,659
39.1
31
2007
557,530
15,745
35.4
25
Fuente: Departamento de Agricultura de Puerto Rico.
NOTA: Una cuerda es igual a 4,000 metros cuadrados, 0.4 hectareas.

Entre 1935 y 2007 se perdieron para la agricultura y/o se dejó de producir en 1,355,517 cuerdas. Si en el 1935 87% del área total del archipiélago estaba dedicado a alguna actividad agrícola, en el 2007 solamente fue un 25% del territorio.[6] El descenso en el número de fincas ha sido proporcional al abandono agrícola de la tierra, pero el tamaño promedio de las fincas ha permanecido entre 35 y 40 cuerdas. Este último dato podría ser indicativo de que ese tamaño de unidad es suficiente para que una finca en el País sea productiva y sustentable. La experiencia nos demuestra que -sujeto a variables como suelos, topografía, vegetación, tipo de producción, entre otras- las fincas de 25 cuerdas pueden ser unidades viables en modelos de agricultura ecológica familiar, integrada, diversificada, intensiva y sustentable.

Disponibilidad actual de terrenos para la agricultura

Grandes cantidades de terrenos en Puerto Rico dejaron de tener usos agrícolas, pero esto no quiere decir que estén disponibles en la actualidad para la siembra, pues una gran parte de los mejores suelos han sido utilizados para el desparrame urbano horizontal y la construcción de carreteras, centros comerciales con sus enormes zonas de estacionamiento, entre otros usos del suelo promovidos por el modelo desarrollista dominante.

A continuación se presentan algunos datos sobre la disponibilidad actual de suelos para la agricultura, aunque probablemente sea menor si tomamos en consideración aspectos limitantes como la erosión, contaminación de suelos y agua, acceso y seguridad.[7]

TOTAL DE TERRITORIO DE PUERTO RICO, EN CUERDAS: 2,275,000
      Entre 1935 y 2007 se dejó de producir en 1,355,517 cuerdas.
TIERRAS AGRÍCOLAS ÓPTIMAS PERDIDAS POR EL DESARROLLO Y LA CONSTRUCCIÓN: 300,000
TIERRAS AGRÍCOLAS HOY
270,000          Terrenos óptimos, llanos
600,000          Terrizos rojizo, ondulantes
300,000          Inclinadas, para producción de madera, agroforestería

TOTAL DISPONIBLE:  1,170,000 cuerdas

Como Puerto Rico es parte de una realidad globalizada, no se pretende que produzcamos todos los alimentos que consumimos. Lo aconsejable es priorizar en aquellos alimentos perecederos que son de producción más fácil en nuestras condiciones geográficas y que además son más nutritivos consumidos frescos, como las frutas, vegetales, carnes, huevos, etc. También se debe enfatizar el cultivo de alimentos tradicionales a nuestra dieta, como guineos, plátanos, tubérculos, panas, habichuelas, ajonjolí y jengibre. Un tercer grupo deben ser cultivos con buen potencial económico, exportador y con capacidad para el cultivo sustentable, como el café. Todos estos cultivos son de mejor calidad y de mayor valor comercial cuando son productos de la agricultura ecológica.

¿Cuánta tierra necesitaríamos para desarrollar una economía agrícola que lleve a reducir en forma importante las importaciones? Sin intención de presentar números concluyentes ni pretender presentar cifras económicamente precisas, veamos algunos datos con la intención de provocar la discusión. En la siguiente tabla se muestra la cantidad de terreno necesaria por persona y año, según tres formas de hacer agricultura y tres tipos de dietas.

CUERDAS PARA PRODUCIR ALIMENTOS    
Agricultura de altos insumos externos para dieta actual con alto consumo de animales: 1.25 c/p=5 millones cuerdas
Agricultura de altos insumos para dieta regular:
0.36 c/p= 1.44 millones cuerdas
Agricultura de bajos insumos externos para dieta adecuada:
0.18 c/p=720,000 cuerdas
                                                                                               C/P: Cuerdas por persona

En los primeros dos casos se trata de la agricultura contemporánea industrializada que hace uso intensivo de insumos como abonos químicos, plaguicidas, riego, mecanización, etcétera. En el tercer caso se trata de una agricultura tipo ecológica que hace uso de los recursos internos y cercanos a la finca para abonar, controlar plagas, mientras reduce el uso de insumos como abonos químicos y plaguicidas tóxicos.

Sobre la manera de consumir los alimentos, en el primer caso se trataría de una dieta con alto contenido de productos animales, carbohidratos sencillos, grasas y comidas industrializadas y rápidas, como la que predomina actualmente en Puerto Rico. En cuanto a la dieta del segundo caso, podemos pensar en la que propone el USDA (Departamento de agricultura del Estados Unidos, según siglas en inglés)[8]: muchas frutas y vegetales, cereales, proteínas de buena calidad, consumo moderado de animales, reducir cantidades en general y refrescos, azúcar, grasas en particular.

En el tercer caso sería una dieta cercana a las dietas tradicionales lacto-ovo-vegetariana de culturas tradicionales como las de la India. Además, según la descripción de las dietas tradicionales de muchos pueblos, el consumo de animales se sitúa alrededor del 10-20%, e incluye una gran diversidad de alimentos vegetales. El cronista Fray Bartolomé de las Casas describe a los taínos, que eran agricultores, cazadores y recolectores, como más vegetarianos que carnívoros.

En Puerto Rico debemos optar, por razones demográficas, económicas, políticas y ecológicas,  por la tercera opción tanto en cuanto al tipo de agricultura como de alimentación. Proponemos una agricultura ecológica de bajos insumos; y una dieta puertorriqueña que incluya frutas y vegetales, cereales como arroz y maíz, farináceos, con uso moderado de alimentos de origen animal, especialmente huevos y lácteos, a los cuales estamos muy acostumbrados, además de pollo, cerdo, res y pescado, según disponibilidad y preferencias. Sobre temas de alimentación puertorriqueña, ver los excelentes trabajos de Cabanillas y Ortíz Cuadra (biblografía al final).

Como hipótesis de trabajo proponemos que bajo las condiciones descritas, promediando los distintos usos agrícolas de la tierra, cada cuerda podría proveer alimentos para cuatro personas. Por lo tanto, para producir la mitad de los alimentos para toda de la población, cuatro millones de personas, de calidad y en forma sustentable, necesitaríamos medio millón de cuerdas de terrenos agrícolas. Anteriormente hemos visto que en Puerto Rico hay cerca de 900,000 cuerdas agrícolas disponibles, entre suelos óptimos e inclinados, y unas 300,000 cuerdas adicionales para manejo agroforestal. El medio millón de cuerdas necesario para suplir la mitad de las necesidades podría dividirse entre los suelos óptimos y los ondulantes de mejor calidad.
Lo cual nos lleva a concluir que potencialmente, utilizando técnicas de agricultura ecológica que produzcan en forma sustentable a la vez que protejan, recuperen y conserven esas tierras para el futuro, se puede producir una cantidad significativa de los alimentos que necesitamos en Puerto Rico si separamos una cuarta parte del territorio nacional para la agricultura.

Con el tiempo se podría, dentro de los parámetros de la agricultura ecológica, intensificar[9] para aumentar de forma sustentable la producción neta de alimentos de calidad por área de suelo:

“Una urgente transformación hacia cultivos agroecológicos es el único camino para ponerle fin al hambre y enfrentar los desafíos del cambio climático y la pobreza rural, dijo Olivier De Schutter, Relator Especial de Naciones Unidas para la alimentación, tras presentar su informe anual, que tuvo como foco la agroecología y el derecho a la alimentación ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, en diciembre de 2010. La agroecología puede duplicar la producción de alimentos en 10 años, a la vez que se mitigan las causas del cambio climático. Los procesos industriales no imitan la naturaleza, la agroecología sí lo hace. Reemplaza los insumos externos como el fertilizante mediante saberes de cómo combinar plantas, árboles y animales de tal modo que se refuerce la productividad de la tierra.” http://ipsnews.net/news.asp?idnews=54768

En el futuro habrá que pensar, si queremos seguir produciendo alimentos de calidad para toda la población mundial, en formas innovadoras y distintas de producción. El excelente documental A Farm for the Future de Rebecca Hosking investiga como se puede hacer una agriculura producitva de bajos insumos energéticos y relativa estabilidad en el agroecosistema. La versión en español, Una granja para el futuro, se puede ver en:  http://sites.google.com/site/sinpetroleo/cine/farmfuture

Más adelante veremos, en otros artículos de esta serie, propuestas para la creación de esas fincas ecológicas y el aporte en lo económico, ecológico y social que una transición a la agricultura ecológica puede aportar para resolver muchos de los problemas que tenemos en Puerto Rico. Veremos también criterios de valoración que van más allá de lo estrictamente productivo –contribución al conjunto del territorio y de la sociedad puertorriqueña- al ir hacia otra agricultura.

Esa transición hacia una seguridad y soberanía alimentaria requerirá de un consenso nacional en cuanto el uso del territorio a mediano y largo plazo, pues la propuesta de producir alimentos a gran escala en Puerto Rico no es compatible con el modelo de desarrollo dominante ni con una agricultura altamente depredadora de los recursos naturales y dependiente de la importación de insumos industriales.

ALGUNA BIBLIOGRAFÍA
Alvarez Febles, Nelson. (1993) Critique of contemporary agriculture and sustainable agriculture as an option for development in Puerto Rico. Tesis de maestría, Goddard College, Vermont.
 ____________ (2008)  El huerto casero: manual de agricultura orgánica. San Juan. (2010) La Tierra Viva: manual de agricultura ecológica. Fideicomiso de Conservación de Puerto rico. San Juan.
Cabanillas de Rodríguez, Berta (1973). El puertorriqueño y su alimentación a través de su historia (siglos XVI al XIX), Instituto de Cultura Puertorriqueña, San Juan.
National Research Council. (1989) Alternative Agriculture. National Academy Press, Washington, DC. http://www.nap.edu/catalog.php?record_id=1208
Ortíz Cuadra, Cruz Miguel (2006). Puerto Rico en la olla: ¿Somos aún lo que comemos?Ed. Doce Calles, Madrid.


[1] Este artículo está parcialmente basado en “Producción ecológica de alimentos en el contexto de los usos de terreno en Puerto Rico,” publicado en la Revista Entorno 18, CAAPPR, págs. 38-41, 2011. http://www.caappr.org/index.php?node=1118 Aquí incluímos una importante corrección, pues cuando en el artículo mencionado se dice en la pág. 39 que “necestaríamos un millón de cuerdas” para producir la mitad de los alimentos para Puerto Rico, la cifra correcta es medio millón.
[2]  Recomendamos los trabajos de la Dra. Myrna Comas Pagán, profesora de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez, sobre seguridad y vulnerabilidad alimentaria, algunos de ellos disponibles en Internet.
[3] Ver al final referencia a tesis de maestría, 1993. A través de este artículo incluimos información extraída de nuestros trabajos.
[4] La foto (http://www.flickr.com/photos/tlehman/431959217/ ) fue tomada por el Dr. H. Clair Amstutz, a finales de los años 1940. De la colección de fotos históricas de Puerto Rico de Tom Lehman, tomadas por misioneros protestantes, disponible en Internet. Uso autorizado para este artículo.
[5] La cuerda es una medida de área que equivale a 4000 metros cuadrados, 0.4 hectáreas.
[6] Actividad agrícola no equivale a producción de alimentos, pues en las estadísticas agrícolas puertorriqueñas deel 2009-10 entre los 10 rubros principales en importancia económica se incluye la crianza de caballos de paso fino, plantas ornamentales y semillas (transgénicas) para la exportación. http://www2.pr.gov/agencias/Agricultura/estad%C3%ADsticas/Documents/Estad%C3%ADsticas/Distribucion%20del%20Valor%20de%20la%20Produccion%20Agricola%202009-10%20en%20Orden%20Importancia%20Economica.pdf
[7] No ha sido fácil obtener datos sobre uso y disponibilidad de suelos para la agricultura. Aquí incluimos, entre otros, información tomada del “Estimado de terrenos de uso agrícola para sostener la demanda alimentaria de la población de Puerto Rico al 2006”, Hoja de Datos Ambientales, Universidad de Puerto Rico, Mayagüez. También de “Hacia una nueva visión de la agricultura pueretorriqueña”, Pablo E. Segarra Bosques y Cecilio Lebrón Lebrón, ponencia presentada el 29 de abril de 2009 en la Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Puerto Rico, Río Piedras.
[9] Ver, por ejemplo, Jules Pretty (2009). “Can Ecological Agriculture Feed Nine billion People.” Monthly Review. http://monthlyreview.org/2009/11/01/can-ecological-agriculture-feed-nine-billion-people